domingo, noviembre 16, 2008

En blanco


Escribo desde mi celular dudando de que alguien recoja este mensaje embotellado.

Me he pasado los días leyendo mucho y experimentando con Apalancando, Fundavac y La luna. Tumbé -sin querer- el blog de Camila, y probé en este distintos css con poco éxito, aunque ya sé más del código.

En fin, a esto se le llama slump... Hago mucho y siento que el viento se lo lleva. Sin embargo, estoy preñada, estoy contenta. Es esa sensación de que algo viene en camino, no sabes en qué parará, pero va creciendo dentro de ti, madurando.

He querido postear miles de cosas, hay noticias y vivencias que han germinado, pero duermen ahora. Así de simple. Ha pasado Samhain y las cosas empiezan a congelarse por aquí.

De a poco el tempo de la naturaleza me absorbe. Ya vendrá la primavera, por ahora, a gestar.

miércoles, octubre 15, 2008

La pobreza en los ojos

Hay pobreza de tiempo, eso no se toma en cuenta en los grandes discursos. No nos tomamos el tiempo para aprender o enseñar, para querernos a nosotr@s mism@s, para leer o descansar. Eso enferma, ata el desarrollo a las vicisitudes cotidianas, quiebra el avance.

Una vez noté que los grupos de mujeres con los que trabajaba en un proyecto tenían algo en común: cambiaban su mirada en la medida en que mejoraban astronómicamente. Llegaban hasta lugares (p.ej. puestos de trabajo) que no habían imaginado antes. Pero en la medida en que crecían, con algo de nuestro apoyo, ellas podían ver cada vez más lejos, eso les afectaba incluso físicamente.

En mis habituales patadas a la mesa, le dije de muy mala forma a la Gerenta de la oficina local, que no estaba haciendo su trabajo, pues lo que sobraban eran mujeres esperando el apoyo del programa. Yo las veía al caminar por la zona, y ellas también tenían algo en común: la mirada. Pero justamente la mirada de quien no mira nada, miradas de Golem...

Ahora bien, aparte de la fuerza espiritual, el coraje, el empuje, el alma, etcétera, que refleja la mirada, aprendí tiempo después que lo que miraba era la pobreza a la cara: yo miraba trastornos orgánicos, de verdad, de los que se medican y tratan.

Esas mujeres difícilmente hubiesen podido entrar a nuestro programa dadas sus capacidades cognitivas y estructurales. Algunas podían luchar contra eso, pero las exigencias de la selección descartarían a demasiadas. Ya lo habíamos hecho. (Lamentablemente, esas exigencias se encontraban muy por debajo de lo que se pide para entrar a la educación formal para el trabajo).

Cuando tenemos un bebé, nos enteramos de cómo funciona el cerebro. Quiero decir, tenemos la oportunidad de enterarnos, de verlo en directo... no tod@s lo logramos. Lo que vi esa vez en este grupo de mujeres, desgraciadamente madres adolescentes la mayoría, fue poca estimulación, poca canalización de su poder y su aprendizaje, pocas horas de sueño reparador, pocos desayunos y comidas a las horas, pocas palabras, poca música, poca atención de sus tutore/as, poco espacio para aprender a crear una subjetividad.

Pueden haber desórdenes orgánicos, genéticos, fisiológicos, pero es muy triste que tant@s m/padres no nos demos cuenta de que el cerebro necesita una regulación específica para que nuestro/a bebé se desarrolle normalmente. El boom de los desŕodenes por déficit de atención ddebería ponernos en alerta: cada vez somos más la/os pobres.

Además, hay tantas maneras de estimularlo/as sin excesos, y canalizar incluso lo excesivo (dentro de ciertos parámetros claro está). No soy especialista, pero la mirada perdida de esas mujeres era signo de poco desarrollo cognitivo, tal vez necesidad de neurotransmisores.
¿Hasta dónde puede ser "inculcado" el desorden, por unas condiciones de ingratitud del espacio, desconocimiento o desinterés de p/madres?

Las personas pobres no nacen, se hacen, a fuerza de la falta de recursos, pero no sólo los económicos, sino los recursos emocionales, intelectuales. Poco acceso a la lectura, poco acceso a la protección legal y médica... Tenemos que poner en tela de juicio siempre a nuestros pediatras y obstetras, tienen en sus manos la posibilidad de hacer grande o miserable el hecho más grandioso: la crianza. No pueden decidir por lo/as p/madres

Criar es educar, y también es amar, pero ¿sobre qué podemos educar si ni siquiera conocemos dónde se abren las compuertas de nuestra propia ignorancia? No preguntarse eso, no avistarlo siquiera, eso es pobreza.


domingo, octubre 05, 2008

Desde la caverna: El poder de la mujer en la Lactancia Materna

Para muchas mujeres el embarazo, el maternar y la lactancia significan una especie de “retorno a la caverna” de olvidadas ancestras. Y nadie está con nosotras cuando estamos en la oscuridad de la caverna y nos enfrentamos a un hecho (la LM) que se nos ha hecho desconocido por la coyuntura cultural pero que nos endilgan como “natural”.

Ser madre representa, para cada mujer, un encuentro extra-ordinario consigo misma, que debería ser elaborado psíquicamente como parte de su aprendizaje de vida. Esto significa, que todo embarazo debería propender a ser deseado para ser un acto constitutivo de la vida de la mujer como individua y no como mera ocupante de un rol social que le observa como simple reproductora al servicio de la cultura y el patriarcado.

Sin la elaboración de ese deseo individual, el “retorno a la caverna” se convierte en un reto angustiante y repetitivo de los patrones culturales de la violencia, el desapego y la falta de creatividad. Cabe preguntarse entonces ¿cuántas mujeres podemos elaborar la experiencia?

La cultura, basada en paradigmas de dominio de la naturaleza, ha desnaturalizado una serie de hechos asociados a la maternidad. Es decir, estamos tan lejos de nuestras ancestras que no tenemos casi modelaje para esta acción, incluso nuestras madres y abuelas aportan más en el sentido de los estereotipos y tabúes sociales, que en el sentido de la crianza exitosa y desarrollo de la profundidad del ser mujer, porque esa es la cultura en la que estamos inmersas.

Por Daniel LoboMi hipótesis es que durante unos cincuenta años al menos, en un gesto que tal vez atañe al entero siglo XX, la emancipación de la mujer se ha sostenido sobre la entrega de su poder natural relacionado con dar vida. Hemos pasado por encima de las cabezas de las madres y las amas de casa para edificar nuestro ascenso en la cultura, los negocios, los estudios, la política.

Se establece entonces una relación paradójica y poco elaborada con ese poder, pues la estancia con la cría es lo que ha esgrimido el poder patriarcal para sojuzgar a las mujeres, por lo que ciertas creencias emancipatorias aceptaron el estilo masculino como la regla de su actuación, abandonando a la cría y algunas prácticas emocionales y sociales sobre las que se sustentan la paz y la solidaridad entre seres humanos, tal como la LM y la relación íntima con el embarazo y la crianza.

Atención, no hablo aquí de una mujer en particular, que tiene que salir a trabajar al cuarto mes del parto o antes, y por fuerza debe dejar a su bebé en guardería o con su abuela. Hablo de un gesto cultural en el que hemos sido afectada/os en términos generales por decisiones tomadas desde un paradigma que no confía en la mujer y que falsamente protege a la familia.

Este quiebre diurno/nocturno de la mujer ha sido profundizado por múltiples factores, entre ellos pueden identificarse el malentendido poder médico, además del poder del capital, representado por las formas de parir más convenientes para el/la obstetra y el centro médico, el presupuesto hospitalario, la masificación de la salud, etc., acompañados de la industria farmacéutica y de alimentos, las cuales se han dedicado a elaborar productos de consumo relacionados con las funciones nutricias de la LM.

DECISIÓN SOBRE NUESTROS CUERPOS

Pero, como siempre se dice en estos casos, cuando pensamos que estamos llegando a ciertos límites: nuestra generación tiene la oportunidad de retomar ese poder que hemos cedido volviendo intrascendente la maternidad. Sinceramente creo que es así en la medida en que observamos la madurez aportada por los estudios de género, el crecimiento de la comprensión de los derechos humanos (con especial énfasis en los derechos de niño/as y mujeres), el apoyo de organizaciones internacionales y de base, las innovaciones de algunas grandes empresas en cuanto al permiso de maternidad y paternidad, más recientemente.

Por Pinto DitaNos queda mucho por reflexionar acerca de la reconciliación del régimen “nocturno” del maternar y la caverna de las ancestras, y el régimen “diurno” de la amazona luchadora por su lugar en el mundo y la cultura. Sin embargo, algunas propuestas legales y laborales están trabajándose en ese sentido, por lo que se necesita la convicción y voluntad de nosotras mismas para alcanzar un cambio que puede ser tan verdaderamente revolucionario como el estallido del feminismo mismo durante el siglo XX.

Pero esto no es tan fácil luego de años, de décadas, de repetición de mensajes degradantes de la lactancia y la maternidad, en un entorno de fracaso del sistema de salud pública, donde sobresalen la caída de los capitales, los embates de las epidemias y las hambrunas, y, desde luego, la impotencia de las farmacéuticas para simular un producto de la calidad de la leche materna. En este entorno, la solicitud de las multilaterales no deja de crear suspicacias.

No es nada fácil desaprender y reaprender. Luego de la instauración de pobres leyes de protección a la maternidad y a la trabajadora, ignorantes de las verdaderas circunstancias de género, luego de un proceso de instauración y aprendizaje de la desconfianza en sus propios cuerpos y falsos mensajes de superación femenina (“la lactancia te esclaviza y te desgasta”), se nos pide que volvamos a la caverna y maternemos nuevamente sin elaborar y superar el conflicto anterior, el malestar cultural, que luchemos contra el desastre económico y epidemiológico colocando en medio -de nuevo- nuestros cuerpos.

Sin embargo, nuestra generación y las que vienen, tienen una oportunidad de edificar sobre lo que parecieran ruinas. En lugar de quejarnos y conformarnos con lo que tenemos, estamos en el umbral de la renovación y rescate de lo femenino, sin lo cual no puede haber revolución de ningún tipo. No podemos cargar un grillete de patriarcado, maldiciendo internamente nuestros ovarios porque el embarazo no nos permitirá la igualdad.

Simplemente, nuestros ovarios dictan un camino, que si bien no es destino, cuando se toma debe hacerse bajo decisiones sólidas y como parte del proyecto de vida, de construcción de la paz y de combate al machismo, no como handicap, que es lo que la más reciente aculturación de las mujeres parece haber asumido bajo las presiones ya descritas, sino como convicción de que nuestro poder reside en nuestros cuerpos y en la decisión que hagamos sobre ellos, responsablemente, teniendo en cuenta al otro(a).

Por Rafael GoetterEsta premisa encuentra su límite cuando la decisión es no amamantar. No amamantemos, pero no digamos que es porque nuestro seno es incapaz de hacerlo, aceptemos, con toda la rigurosidad del momento, que es porque no hemos recuperado nuestro poder interior, el poder humano que hace que la vida de las mujeres brille de nuevas maneras. Vivamos con eso, trabajando por revertirlo: amamantar no es fácil, como tampoco lo es llegar a la presidencia de una empresa o ser docente titular de la Universidad, pero vale lo mismo.

También publicado en: Apalancar y Palabra de Mujer-Diario de Los Andes

sábado, octubre 04, 2008

Esmeralda en la caja

Mi abuelo carpintero, en su infinito amor por una de sus hijas, mi tía Magaly, le construía y regalaba cada vez que podía una cajita forrada en fórmica con forma de corazón. A mí, chiquitica, me fascinaban sus cajas, incluso creo que llegó a hacerle todas las formas de los palos de cartas. Pero lo mío era el corazón.

Ojalá yo supiese donde está mi cajita. Hoy es un día para lamentar el olvido de añejas relaciones, es lamentable perder el candado del cofre.

Pero esta imagen de las cajitas me viene porque en algún rincón de nuestro desván -que llamamos memoria- la caja brilla en la oscuridad como una esmeralda, aunque no lo sepamos. Eso da esperanzas contra el dolor.

Esta mañana vi la esmeralda, y la recogí del piso, la soplé quitándole el polvo y la dejé todo el día cerca de mi pecho.

Hoy te tocó a ti ser la esmeralda, Antonio.

Fue una amistad demasiado buena para convertirla en algo distinto.

Una dimensión de mí te la debo a ti, la vida de un gran amigo te la debo a ti, la revalorización de mi esmeralda te la debo también... Como te debo el recuerdo, el reencuentro.

Jamás pude tener un teléfono tuyo que fuera constante, no me importaba o los perdías, lo cierto es que hubo un tiempo en que la telepatía era nuestro único link.

Para ti todas mis torpezas y frivolidades eran un derroche de feminidad y hermosura, para mí tus palabras me abrían un abismo en el que era divertido caer. A veces ese abismo era yo misma...

Además de darme libros de Gedisa sobre cosas complicadas de la Lengua y la Divulgación Científica, me iniciaste en una imaginería que sin ti ha sido difícil de seguir. No recuerdo un solo título, pero era algo así como loba de los Cárpatos (una loca más allá de la Bathory), algo de Sade desde luego, la maravilla de un tipo con sífilis encarpado por una adolescente, las películas de Pasolini, la escritura erótica de algunas mujeres.

Esas maravillas estaban en un anaquel que sólo tú conocías en el estante norte, extremo inferior central, de una librería en Chacaíto. Prácticamente te abrían paso los libreros, como si tú fueras su comandante.

Hubo una tarde de extrañas coincidencias en el que subimos juntos a la Simón, hace 7 años tal vez. Esa tarde tu mirada era extraña, tu risa se perdía, yo empezaba a acostumbrarme a ti. Y hasta hoy no volví a saber de ti

Hoy supe de tu cambio de ropajes, de tu retorno al sol.

Todos vivimos en cuenta regresiva, como el Cristo de Getsemani. Todos nos aferramos a la ilusión persistente del pasado, el presente y el futuro.

El hoy, mi hoy, se funde con esos recuerdos y esa culpa de no haber podido continuar telepáticamente unida a ti. El presente se une con las muertes que me faltan por conocer y presenciar, por las que aún no acaecen.

Hoy me estremezco ante el dolor y el vacío de la ausencia, Antonio...

domingo, agosto 31, 2008

Cuarto Blog Day: Mis recomendaciones y me quedo corta


Un día como hoy permite celebrar la libertad y el lujo. La libertad de la expresión creativa e infinita, y el lujo de tener internet y poder manejar algunas herramientas. En mi país menos de una cuarta parte de la población accede a Internte, ni hablar de poder tener un blog. Eso sí, dado el gentío que hay en Facebook, se puede pensar que Santo Feisbuc nos hará más diestr@s en esto de la web 2.0 en un futuro cercano.



Lo más divertido del asunto del 31o8 day es que también la idea es promover blogs, para lo que se sugiere entrar en nuevos blogs, más allá de los indispensables listados en tu blogroll, y así ingresar a distintas culturas y opiniones. Casualmente, ayer estuve en eso, con mi memoria desfasada, y me encontré con estos dos:

1. Tracks: Este tipo es lo máximo, tiene un exquisito y heteróclito gusto musical que comparte principalmente con la gente de Tumblr (que cada día me gusta más) y al que además un@ puede aportar con sus propios hallazgos musicales. Escucho ahora a Zero 7 y espero inscribirme en su blog para agradecerle, decirle que lo recomendé "tal día como hoy" y subir a Gnarls Barkley.

2. Generaciony: Es el blog de Yoani Sánchez, una chama cubana de puro oro. Ganadora del Premio Ortega y Gasset 2008 de Periodismo Digital no sólo por oponerse al fucking Fidel Castro sino porque escribe de lo mejor. Ella lucha, lucha, lucha y no desmaya: Imagínate tú tener un blog opositor en un país donde Internet es más que un lujo.

Para cumplir con la tarea, me puse a revisar por ahí, y completo de manera apresurada (pero satisfactoria) la celebración del día con estos tres:

3. JaimeLieberman.com: No es que sea mi blog favorito de fotografías (porque no tengo uno aún), sino porque ingresa en lo difícil que es encontrar/hacer desnudos masculinos. Si se pisa en el enlace que publico se verá una serie interesante, en fin, la sugerencia del blog day es entrar en espacios poco habituales para ti...

4. Compañía Perfecta
: No sé qué me gusta más, si es que el(l@s) autor(@s) llama a sus lector@s compis perfectos (qué simpático!), lo original de su tema o el hermoso entorno, lo cierto es que nunca entro a blogs de animación y este lo tenía listado por alguna razón en mi google reader. Es sorprendente lo que el surfear por blogs puede lograr, hallar estos tesoros y luego esconderlos de nuevo. Me siento tan bien desenterrándolo como puede sentirse un perrito sacando su hueso en el patio trasero.

5. Mamás Blogueras
: No, no está lejos de mí, amamanto y blogueo, las sigo en twitter, soy casi una de ellas, pero jamás les he posteado. Hay cercanías y lejanías con algunas madres, me siendo outsider la mayoría de las veces, pero cuando entro a este sitio me invade la pregunta ¿realmente soy tan diferente porque no tiño de rosado toda mi vida, y cuándo es que no está teñida de rosado? Una cosa sí es cierta, sólo hablo de Camila; otra cosa, sí me siento sola como madre, como la última o la primera madre. Yo creo que las mamás blogueras conjuran esa soledad que les invade secretamente a través de la interesante comunidad que han creado, se las traen... ¡¡les sacan el jugo a blogspot de una manera!!

Este orden no indica nada, me parece que tod@s est@s bloggers son geniales y que merece la pena visitarles, es solo una mirada a lo que se puede sacar de la manga rápidamente en esta fabulosa blogósfera. Ya les enviaré mi tarjetita de agradecimiento por existir. Por lo demás, en mi blogroll están otros blogs dignos de este día.
Blog Day 2008

Mis otros 5 nacionales y relacionados conmigo de alguna manera cercana: el chiguire bipolar, nosumacero, kuamasi, apalancando iniciativas responsables, The World according to Adictísima

martes, agosto 05, 2008

Dos caras de la Luna

A ella la conocí en la Escuela de Letras, cuando ya estaba lo suficientemente grandecita para saber que mi cuerpo no aguantaría la sensibilidad de un poeta. Esa noche ella sintió Os Lucíadas por todos nosotros. Éramos (lo seguimos siendo) unos pobres neófitos tratando de ahondar en el mar de las descubiertas, tratando de aprehender quinientos años de olas que borraron el ensueño del portugués.

Todos fuimos unos duendes imbéciles. Ella se levantó y tembló, y habló en un idioma que no era de este mundo, y nos hizo entender en un tris a Pessoa y a Camoes… pero nadie podría nunca decir con palabras qué fue lo que aprendió.

Una amiga se la llevó, de nuevo había tenido un acceso de la “enfermedad” que sufría. Con horror, lo que realmente vimos es que sufría de una lucidez insondable. Ella lo dijo bien:

La enfermedad es el vivir
la única
La enfermedad es el cuerpo
y las pastillas no sirven de mucho

Sólo sirve el alma
haciendo cuerpo
y el cuerpo haciendo alma

Pero a quien veo ahora, quien me da ahora clases de pasión es la otra, la cara visible y sonriente de la luna. Su hermana. Ella anda con un toro a sus espaldas, acechándola. Ella lo sabe, se voltea, le guiña el ojo, y sigue… pasa…

La pasión le da vida y se la quita. Su genialidad surge a veces dentro de un mar de angustia, y eso regenera unas cuantas neuronas y células, aunque el mal siga haciendo su trabajo tenazmente.

Son hermanas, de una estirpe de mujeres hermosas, geniales y trémulas.

Como todas nosotras, son hijas de la muerte y lograron ser autodidactas de la vida.

lunes, julio 28, 2008

Sin Nombre

A mí siempre me ha inspirado la leyenda de El Golem. Sea como fuese, si nuestras elecciones son inconscientes o no, Borges en su poema estimó que esta leyenda remite al problema del nombre, de la palabra, del misterio de la lengua y la literatura mismas:
Si (como el griego afirma en el Cratilo)
El nombre es arquetipo de la cosa,
En las letras de rosa está la rosa
Y todo el Nilo en la palabra Nilo

Explicar un poema es pavosísimo, y más si se trata de Borges. Sin embargo, tan aparentemente circular referencia se conecta con la idea que me ha venido a la mente caminando la Caracas en estos días. Todo se centra en nuestro nombre, y sin nombre, no existimos (Foucault lo dijo más hermoso alguna vez).

Lo único que tenemos en la vida al nacer, es un nombre. Al morir tenemos un poco más que eso: un nombre, un número de identificación y una reputación.

Pero la reputación no es más que un valor agregado del nombre primordial: "El buen nombre". Desde luego habrá quien diga, "pues ni eso, al nacer hay bebés que se corre a última hora para ponerles el nombre". Estoy segura de que eso es poco menos que una desgracia.

Si alguien se llama Nathan o Daniel, dudo que vivan las mismas peripecias que los patriarcas bíblicos, pero algo del manto de su arquetipo los debe arropar. Si una mujer se llama Isolda y se encuentra con un Tristán, creo que sería imposible que no sucediese algo importante entre los dos, una huida tal vez.

De hecho, es un derecho de l@s niñ@s contar con un nombre apenas salen de las clínicas y maternidades. No sólo para que no se pierdan en el almacén de bebés, sino para que existan como seres y ciudadan@s. Unicef paga el mecanismo en paisitos como el nuestro, donde hasta por el nombre hay que luchar.

He sabido de mujeres con nombres extrañamente feminizados, más luchadoras que la media: Mauricia, Javiera... En fin, ¿cómo no reconocer la contaminación del nombre y la gran influencia que ejerce en tu vida para crearte la ficción de lo que es real? ¿O es que acaso no es una contaminación sino un arquetipo?

Lo que sí es cierto es que cuando no nos nombran, cuando te quitan el nombre, o te nombran de determinada manera, se conjura la experiencia tal como hacía el rabí con el golem por las noches.

En Law and Order SVU, Olivia tiene que luchar para que algunos machos le llamen "detective" y no "señorita". La metodología feminista de citas insiste en visibilizar cuándo la autora es mujer, no G Espina, sino Gioconda Espina. Me pasó al corregir una tesis que la persona escribió "Según los autores X y Y blabla..." y eran autoras, lo que evidenciaba que la persona no había leído de primera mano los textos. Supe también de una escritura muy reconocida con su nombre de casada que luego se divorció y publicó con su apellido original, que nadie conocía...

Dar el nombre y después quitarlo consiste en apagar una llama. Quitar el shem durante el sabbat. Así, en nombre de un cariño que puede ser no más que imposición de poder y aburrida cotidianidad te llaman mi amor, cielo, mi nosequé... Pero sabes que tu nombre se vuelve poesía, o espada de trueno, cuando te vuelven a nombrar algún día "¿por qué me dijiste fulano si siempre me dices mi amor, pasó algo?".

No nombrar es disimétrico (palabreja foucaultiana supongo): mamá o papá no tienen nombre, tampoco lo tiene Dios: ellos son un poder innombrable. Borrar un nombre es quitar el ser (Foucault tenía un Paul atravesado antes o después de Michel, y se lo arrancó de las entrañas de su nombre: era el de su padre). Cambiar/olvidar/confundir el nombre es una violencia ("¿cómo es que te llamas tú?").

Me gusta mi nombre, tiene una H en frente que parece un puente sobre aguas oscuras. Castro es un antiguo nombre de Castillo, mi apellido de casada remite a gramíneas en euskera. Tengo todo un complejo ingenieril en mi nombre, y así me doy fantasías y explicaciones para lo que me gusta y hago.

Quisiera ver a otr@s niñ@s caminando en la grama con su nombre completo y bien llevado. Capaces de convertirse en adult@s de buen nombre.